Los quince libros compuestos en México, país donde eligió radicarse a partir de 1989 y hasta su muerte ocurrida en 2014.
Con prólogo de Eduardo Vázquez Martín.
El tercer volumen de la Poesía completa de Juan Gelman reúne sus siete libros compuestos en México, país donde eligió radicarse a partir de 1989. Desde Incompletamente, obra que distorsiona con maestría la forma clásica del soneto, hasta Hoy, un testamento poético de extrema lucidez. La presente edición recoge también una selección de poemas inéditos, dispersos y varios escritos de raíz poética fechados entre 1989 y 2013.
«Juan Gelman sabe que la poesía no es propiamente una acción premeditada, un oficio como otros tantos que se puede entonces repetir, incluso mecánicamente, sino la desconcertante irrupción de una voz —un otro yo, lírico o poético— que más que emerger del poeta se hace de su cuerpo y escribe a través del mismo; una manifestación relativamente autónoma de la palabra, con agencia propia, que le permite a la palabra abrirse a nuevos significados y asomarse a la comprensión de lo real pero también a la intuición de sus misterios».
Eduardo Vázquez Martín
La crítica ha dicho:
«La vida de Juan Gelman fue una lucha incesante contra el crimen de Estado, la violencia, la injusticia. También resultó una batalla con el lenguaje, combate que le permitió hacer lo que nunca se había escrito ni se volverá a escribir».
José Emilio Pacheco
«Su obra nada tiene que ver con la ficción ni, por supuesto, con el realismo. Su poesía es la verdad».
Antonio Gamoneda
«Tengo pocas admiraciones, y Juan Gelman es una de las más antiguas, de las más firmes y de las más profundas, por su poesía y por su vida […] Una de esas grandes personalidades poéticas que algunas épocas tienen el raro privilegio de poseer».
Idea Vilariño
«¿Desde dónde habla Gelman? Desde la experiencia del dolor trascendido, desde el amor por lo que desaparece y sin embargo está ahí, desde el placer a contrapelo de la historia y sus plurales ignominias».
Juan Villoro
«La barra que caracteriza sus poemas es un corte suturado en el verso. Es una marca gráfica tal vez, que no se puede vocalizar ni poner en sonido; sólo se puede mirar, como una cicatriz. Esa barra es la señal y señuelo de la brecha que la poesía abre entre naturaleza y cultura, entre dolor e ideología. Pero al mismo tiempo las barras convierten sus poemas y su poesía entera en un cuerpo herido y cicatrizado».
Arturo Carrera